acelera, mi cabeza quiere estallar, mis manos no dejan de temblar, mi cuerpo siento estremecer al pensar que te volvere a ver, ya no quiero seguir asi pensando todo el dia en ti. La vida continua el corazon tiene que entender, pero lo hago maldita sea si te pienso si te veo a cada minuto a cada segundo no hay dia en que no mencione tu nombre, como no hacerlo si tu nombre esta escrito en cada lugar que recorrimos en cada rincón de este lugar como hacerme la idea de que ya no estas, es como tapar el sol con un dedo, pedir lo imposible a alguien creible. Ya no quiero estar asi sabes, es de verdad acabo de comenzar otra historia, porque lo nuestro ya tuvo un final, un final que me causo un dolor, si tu supieras lo que llore el dia que me entere que ya no te veria aquí, las horas encerrada en mi cuarto llorando con la ilusion y desesperación de volverte a ver, para decirte entre lagrimas que te amaba que eras lo mas importante para mi como no lo vas a hacer si por ti fui capaz de cosas que nunca imagine, ya la vida en ese instante no pareciera tener sentido ,mi camino parecia ser un cementerio, ya nada parecia tener luz solo oscuridad, llorando y las lagrimas no cesaban…..
De pronto apareció San Pedro y les dijo: “Vengan conmigo y les mostraré en qué barrio está la casa que le corresponde a cada uno. Aquí la única cuota inicial que se recibe para su habitación eterna es la CARIDAD, traducida en obras de misericordia, comprensión, respeto por los demás, interés por la salvación de todos “.
Los fue guiando por barrios primorosos, como ella jamás hubiera pensado que pudieran existir. Llegaron a un barrio con todas las casas en oro; puertas doradas, techos dorados, pisos de oro, muros de oro. Qué maravilla …
San Pedro exclamó: ” Aquí todos los que invirtieron con mucho dinero en ayudar a los necesitados; aquellos a quienes su amor a los demás sí les costó en la tierra”. Y fueron entrando todos los generosos, los que partieron su pan con el hambriento y regalaron sus vestidos a los pobres y consolaron a los presos y visitaron enfermos.
La Señora quiso entrar pero un ángel la detuvo diciéndole. ” Perdóneme, pero usted en la tierra no daba sino migajas a los demás. Jamás dio algo que en verdad costara, ni en tiempo, ni en dinero, ni en vestidos… este barrio es solamente para los generosos”. Y no la dejó entrar.
Pasaron luego a otro barrio de la eternidad. Todas las casas construidas en marfil. Qué blancura, qué primor. Los pisos de marfil, los techos de marfil.
La Señora se apresuró para entrar a tan hermoso barrio pero otro ángel guardián la tomó del brazo y le dijo respetuosamente: “Me da pena pero este barrio es únicamente para aquellos que, en el trato con los demás fueron delicados, comprensivos y bondadosos. Y usted era muy dura, falsa y criticona, y a veces hasta grosera en el trato con los demás”. Y mientras todos los que habían sido exquisitos en sus relaciones humanas, entraban gozosos a tomar posesión de sus lujosas habitaciones, la pobre mujer se quedaba por fuera, mirando con envidia a los que iban entrando a tan esplendoroso barrio. Le faltaba la cuota inicial… haber tratado bien a los demás.
Siguieron luego a un tercer barrio. Aquello era lo máximo en luminosidad y belleza. Todas las casas eran de cristal. Pero de unos cristales excepcionalmente brillantes y hermosos. Paredes de cristales multicolores, techos de cristales refractarios, ventanas de cristales que parecían arco iris.
La Señora corrió a posesionarse de una de aquellas maravillosas habitaciones, pero el ángel portero la detuvo y le dijo muy serio: “En su pasaporte dice que usted no se interesó por enseñar a las personas que estaban a su alrededor, el camino del bien, la verdad y este barrio es exclusivamente para las personas que ayudan a los otros a buscar la felicidad. Aquí se cumple lo que anunció el Profeta Daniel: ” Quienes enseñen a otros a ser buenos, brillarán como estrellas por toda la eternidad”. Y usted nunca se preocupó porque las personas que con usted vivían se volvieran mejores. Así que aquí no hay casa para usted. Le falta la cuota inicial… Haber ayudado a los otros a cambiar.
Entristecida la pobre mujer veía que entraban muchísimas personas radiantes de alegría a tomar posesión de su habitación eterna, mientras ella, con un numeroso grupo de egoístas eran llevadas cuesta abajo a un barrio verdaderamente feo y asqueroso. Todas las habitaciones estaban construidas de basura. Puertas de basura. Techos de basuras. Los gallinazos sobrevolaban sobre aquella hediondez; ratones y murciélagos rondaban por allí… Ella se puso un pañuelo en la nariz porque la fetidez era insoportable y quiso salir huyendo, pero el guardián del barrio le dijo con voz muy seria: “Una de estas casas será su habitación; puede pasar a tomar posesión de ella”. La angustiada mujer gritó que no, que era horrible. Que no sería capaz de habitar en ese montón de basuras. Y el ángel le respondió: “Señora, esto es lo único que hemos podido construir con la cuota inicial que usted envió desde la tierra. Las habitaciones de la eternidad las hacemos con la cuota inicial que las personas mandan desde el mundo. Usted solamente nos enviaba cada día egoísmo, maltrato a los demás, murmuraciones, críticas, palabras hirientes, tacañerías, odios, rencores, envidias. ¿Qué más podríamos haberle construido? Usted misma nos mandó el material para hacerle su ” MANSIÓN “.
La mujer empezó a llorar y a decir que no quería quedarse a vivir allí y de pronto, al hacer un esfuerzo por zafarse de las manos de quien la quería hacer entrar en semejante habitación, dio un salto y se despertó. Tenía la almohada empapada de lágrimas… Pero aquella pesadilla le sirvió de examen de conciencia y desde entonces empezó a pagar la cuota inicial de su casa en la eternidad. Generosidad con los necesitados, bondad en el trato con los demás, preocupación por enseñar a otros el camino del bien.
¡ Qué tal si empezamos a pagar LA CUOTA INICIAL NOSOTROS!
Un día caminaba por una calle de la ciudad de Coro y vi a un perro tirado en plena vía sin poder moverse. Estaba herido, un carro lo había atropellado y tenía rotas las dos patas traseras, los vehículos le pasaban muy de cerca y mi temor era que lo mataran porque era imposible que él solo pudiera levantarse.
Vi allí una gran oportunidad para hacer la "Buena Acción" y como buen Scout detuve el tráfico, me dispuse a rescatar al perro herido y ponerlo a salvo para entablillarle las patas. Yo nunca había entablillado a nadie pero el "Manual Scout" decía cómo hacerlo. Con mucho amor y entrega me acerqué, lo agarré pero me clavó los dientes en las manos. Inmediatamente me llevaron a la Sanidad y me inyectaron contra la rabia, aunque la rabia por la mordida no se me quitó con la vacuna.
Durante mucho tiempo no entendí por qué el perro me había mordido si yo sólo quería salvarlo y no hacerle daño, no sé que pasó y no me lo pude explicar. Yo quería ser su amigo, es más, pensaba curarlo, bañarlo, dejarlo para mí y cuidarlo mucho. Esta fue la primera decepción que sufrí por intentar hacer el bien, no lo comprendí. Que alguien haga daño al que lo maltrata es tolerable, pero que trate mal a quien lo quiera ayudar no es aceptable.
Pasaron muchos años hasta que vi claro que el perro no me mordió, quien me mordió fue su herida; ahora si lo entiendo perfectamente.
Cuando alguien está mal, no tiene paz, está herido del alma y si recibe amor o buen trato: ¡Muerde! Pero él no hunde sus dientes, es su herida la que los clava.
Comprende el malestar de las personas que te rodean. Cuando alguien te grita, te ofende, te critica o te hace daño no lo hace porque te quiere mal sino porque está herido, está herido del alma, se siente mal o algo malo está pasando por su vida. No te defiendas ni lo critiques, mas bien compréndelo, acéptalo y ayúdalo.


Se que en este momento
necesitas un regalo especial que ilumine tu vida.
Por eso te envío
a mi ángel
para que llene de magia tus días.
Solo tienes que elevar tu alma
y sentir su cálida presencia.
Entrégale tus lágrimas que él las transformará en perlas.
Regálale tus silencios que de ellos hará
dulces melodías que entonará en el cielo.
Mi ángel te hará un regalo
será un dulce beso que lloverá del cielo
que sentirás como una caricia
de mi mano amiga.
Y en sus bellas alas de seda
yo te envío este beso,
para darte mi alegría, mi comprensión
Y una cálida compañía.
No estas a solas, porque siempre estaré contigo,
En tus momentos de felicidad, yo reiré contigo
y en tus días de desolación yo te daré abrigo.
Los amigos son ángeles que nos elevan en sus alas
cuando no podemos volar y desistimos del vuelo,
Que nos besan el alma
con sus palabras de seda
que nos toman la mano
para brindarnos consuelo.
Siente sus alas como te abrazan
para secar tus lágrimas y darte amor,
para escuchar tus palabras
para iluminar tus días,
para brindarte confianza
y sembrar sosiego a tu andar.
Y si necesitas otro beso
solo tienes que elevar tu alma,
Elévate en sus alas de seda
y prepárate para volar.
Y recuerda que
este es solo un momento
en que tus alas se han cerrado
por una tristeza que yace en tu corazón,
pero se que mi ángel
con la dulzura de un beso
pintará tu tristeza con los colores del amor.
Descansa en la serenidad de espíritu
que te brinda su presencia
y disfruta de tu vuelo, solo tienes que creer en ti,
y comienza a volar en los besos
que llueven desde el cielo
que son mis brazos
mis fuerzas, mi ternura
y mi amistad.
